Solsticio de invierno,
¿monotonía?
A veces el cuerpo te pide rutina.
A veces pide caricias

repetidas
día tras día.
Sin más, porque sí.
¿Por qué no?
Si es invierno, y hace frío.

Y es que a veces
una fría y fina lluvia de invierno
alienta más que la humedad cálida de la tormenta de verano – torrente de emociones que viene y no avisa de que se irá.

Idas y venidas
Repetidas
Sin más, porque sí.
“¿Y por qué no? Si es verano, y no hace frío”.

¿No lo entiendes? Es que a veces el cuerpo pide a gritos HOGAR por algo más que cuatro míseros días, menos saltos entre tierras desconocidas.

Tanto cambio no debe ser sano.

Corroboro con mi enfermedad post-vacacional de todos los años
y este texto,
que tiene nombre

Y apellidos.

 

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