Hoy es un día cualquiera de Marzo, a principios.  Ya huele a primavera en varias zonas del mundo y concretamente, seguro que ya se siente la primavera en Madrid. Pero tú no estás en Madrid, estás en Ferney Voltaire, escribiendo esto desde tu viejo móvil Motorola con la pantalla resquebrajada, y aquí, en la frontera entre Francia y Suiza, sigue siendo invierno. Solo faltan tres semanas para volver a casa de los papis en Rivas, hogar dulce hogar. Siempre que te vas lo echas de menos, y creo que eso nunca cambiará.

En estos últimos años has descubierto que entre montaña y playa, eliges montaña. Que ni dulce ni salado, agridulce. Bueno o salado y luego dulce. Y si primero dulce… luego salado. Mezclar y combinar.

Has descubierto que eso de ser madre a los 27, que irónicamente decidiste cuando tenías 17… ya no parece tan buena idea. Es más, tu nueva edad en mente es 33. En 8 años…

Me estoy imaginando mi risa (o sea tu risa) cuando vuelvas a leer esto, porque siempre, cualquier edad te parecerá demasiado pronto. O no, no lo sé. En realidad no lo sé.

Me imagino a todas mis mejores amigas siendo madres al mismo tiempo, y viviendo esa experiencia juntas, aunque tengamos que viajar entre mares y océanos para poder vernos, porque a saber dónde andaremos cada una.

Te has enamorado tres veces, pero hace mucho de eso. Espero que mientras leas esto dentro de unos años, tengas a alguien importante a tu lado. Espero que esa persona te mire con ojos brillantes y espero que estés feliz.

Quiero que recuerdes a todas y cada unas de las personas que te han hecho feliz hasta ahora. Tus viejos amigos, y los nuevos. Quiero que si por alguna razón has perdido el contacto con cualquiera de ellos, en este mismo instante les envíes un mensaje. “¿Qué tal te va? Hace mucho que no hablamos, pero fuiste importante para mí y me importas.”

Quiero que vuelvas a darles las gracias a tus padres por todo,

por todo.

Quiero que cuando te mires al espejo te sigas viendo guapa, y que puedas volver a confiar, sin miedo. Que nunca dejes de aprender, lo que sea, pero que aprendas algo nuevo cada día. Y que si hay algo que no te gusta en tu vida, lo cambies.

Quiero hacerte saber que con 24 años y a punto de cumplir los 25, en un mes te vas a Asia. (Te fuiste a Asia el 27 de Abril del 2017) Espero que vivieras mil y una aventuras. Espero que recuerdes que éste fue uno de tus sueños, y que lo cumpliste. A fecha de hoy puedes decir que has cumplido varios de tus mayores sueños.

Quiero hacerte saber que por fin, con 24 años y después de haber estado deambulando dos años por el mundo del yosóloséquenosenada  al haber terminado la universidad, ya por fin sabes lo que quieres y cómo lo quieres. Tienes algo nuevo que te emociona y te ayuda a seguir adelante y dar pasos al frente. Un sueño que puede haber cambiado de aquí hasta que me vuelvas a leer, pero no importa. Hacía mucho tiempo que no te sentías tan segura sobre el futuro. Hacía mucho tiempo que ni siquiera te apetecía planear el futuro, porque no tenías la más mínima idea de lo que querías de verdad.

Descubriste lo que es estar perdida.

Voy a contarte ese sueño, a riesgo de que no se haya cumplido, o simplemente haya cambiado con el paso del tiempo: tu sueño es abrir tu propio Hostal. Llevas pensando en ello unos años pero no sabías dónde abrirlo. Por fin, has descubierto que no tienes por qué elegir un lugar. Que tu hostal podría ser nómada, tan nómada como ese alma libre que tienes. Un hostal en ruedas que se mueva por todos lados. Ahorrarás hasta que tengas lo suficiente para comprar un autobús y lo convertirás y transformarás a tu antojo. Aprenderás carpintería, harás un business plan y llevarás las redes sociales (que de algo tenía que servir haber estudiado una carrera de Publicidad y RRPP).

Has descubierto que de situaciones malas siempre se aprende. Que estudiar una carrera nunca es una pérdida de tiempo aunque no termines trabajando concretamente en ello. Y que sin sueños, no se vive.

Que todo, todo, TODO lo que haces conduce a algo. La vida es una cadena de favores y desfavores. A la fecha de hoy crees en el karma y espero que no se te hayan olvidado todas y cada una de las situaciones en las que has comprobado que el karma existe. For real.

Y espero que siempre hagas más bien que mal.

En resumen, que no se como será en diez años, pero ahora te gustan los miércoles de cine por 4 euros, las salidas a comer o cenar fuera con la familia, los paseos mañaneros por el lineal; en patines, en skate, en bici, o en piernas. Eso si, siempre cuando hace sol, porque cuando llueve, el mejor plan te sigue pareciendo la peli y manta y el libro y té.

Quieres música en cualquier momento del día,  los chicos con barba y pelo hasta los hombros a lo jisas chraist, los tatuajes étnicos y la comida saludable y ecológica.

Si pudieras, subirías a lo alto de una montaña una vez por semana y has empezado a hacer escalada. Has probado el snowboard, el surf y la longboard. Tu segundo sentimiento favorito después de la felicidad es la nostalgia. Has vivido en países grises y echado de menos el sol. Has vivido a menos cinco grados e ido en bici aún nevando. Has aprendido idiomas en pocos meses y estás muy muy orgullosa de ti misma. Por las nubes. Porque tú puedes con todo y se lo vas a demostrar a todos. Cada vez tus padres lo tienen más claro, esos pájaros que decían que tienes en la cabeza, no están de adorno. Esos pájaros que tienes en la cabeza, te ayudan a volar.

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-Adjunto texto que escribí en Facebook hace unos años, cuando tenía 20 o 21, en una época en la que mis padres seguían dudando en mi capacidad de cumplir mis sueños. Poco ha poco esto está cambiando, y junto a mí, ellos están cumpliedo también los suyos-.

Mis padres dicen que tengo demasiados pájaros en la cabeza.
Luego ellos se quejan de su forma de ver las cosas, con pesimismo en la vida. No entiendo que quieran implantármelo a mí.
Sueña, piensa en grande, y harás cosas grandes. Menos mal que aquí estoy yo para creer en mí y en mis sueños; que poco creen ellos en mi capacidad para hacer lo que sea, LO QUE SEA. Que si me lo propongo, puedo. Y si quiero pasarme un año viajando y trabajando en hostales, antes de empezar con mi profesión de manera seria, puedo. Y si me voy de aupair el tiempo necesario para ahorrar, puedo. Y si digo que antes de estar en una oficina, encerrada, haciendo algo que no me gusta, me iría a vivir a una tribuna hippie, ¡también puedo!

Dicen que tengo pájaros en la cabeza, pero lo que no saben, es que esos pájaros, me ayudan a volar.

Y ahora, un video motivacional:

Besos,L.

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